Alfredo Martinez Sanchez
viernes, 14 de septiembre de 2018
Guía de bolsillo de la TEORÍA POLIVAGAL de Stephen W. Porges
Porges es conocido por sus aportaciones sobre la variabilidad de la frecuencia cardiaca y, posteriormente, ha desarrollado la teoría polivagal. "La teoría polivagal gira en torno a la comunicación cerebro-cuerpo con la intervención del nervio vago. La teoría nos hace ver que el funcionamiento de los órganos periféricos influye en los procesos cerebrales y viceversa" (p. 125). [Esta idea parece próxima a las propuestas de Antonio Damasio].
El nervio vago es el nervio principal del sistema nervioso parasimpático (que, a su vez, forma parte del sistema nervioso autónomo). Es un nervio craneal que forma un canal bidireccional entre el tronco encefálico y los órganos viscerales. Aproximadamente, un 20 por ciento de sus fibras son motoras, a través de ellas el cerebro actúa sobre los órganos modificando así nuestra fisiología. Por ejemplo, las vías vagales al corazón son inhibidoras, y al ralentizar la frecuencia cardiaca pueden producir un estado de calma. El restante 80 por ciento son vías sensoriales que trasladan información desde distintos puntos del cuerpo al cerebro (pg. 66).
Según la teoría polivagal, existen dos sistemas vagales. La teoría polivagal destaca ciertos cambiós que tuvieron lugar, especialmente en las vías motoras vagales, con la aparición de los mamíferos. La inmovilización, la braquicardia y la apnea son componentes de un sistema defensivo que apareció en los vertebrados mucho antes de que surgieran los mamíferos (pg. 68).
Con la evolución de los mamíferos aparece una segunda y exclusiva vía vagal que Porges denomina "nervio vago inteligente" o "mielínico" frente a la vía filogenéticamente anterior que es amielínica, y que está también presente en los peces, los reptiles y los anfibios. Una diferencia entre ambas vías es que la primera es principalmente supradiafragmática (conecta con órganos como el corazón y los bronquios y con la regulación de la voz y la cara), mientras que la segunda es principalmente subdiafragmática (conecta con órganos como el intestino).
Porges concluye que los estados y respuestas del sistema nervioso autónomo en los humanos y otros mamíferos no se pueden explicar simplemente como el producto de la actividad antagónica de los componentes simpáticos y parasimpáticos, sino que deben reconocerse tres subsistemas funcionales organizados jerárquicamente a través de la evolución: "(1) vías vagales amielínicas encargadas de la regulación vagal principal de los órganos situados por debajo del diafragma; (2) vías vagales mielínicas encargadas de la regulación vagal principal de los órganos situados por encima del diafragma y (3) el sistema nervioso simpático (pg. 69).
Los circuitos evolutivamente más recientes inhiben los anteriores, pero "[a]nte un reto, la regulación del sistema nervioso autónomo se degrada secuencialmente a circuitos anteriores, en un intento adaptativo de sobrevivir" (pg. 71).
En relación con la vía vagal mamífera, el autor identifica un sistema rostro-corazón que, a su vez, forma un "sistema de conexión social integrado" (p. 127).
La conciencia del cuerpo.
Esta cuestión conecta directamente con las prácticas de mindfulness: "a menudo adoptamos una estrategia inadaptativa al desconectar de la información que nos transmite el cuerpo" (pg. 162).
[En construcción]
jueves, 8 de marzo de 2018
Mindfulness. Guía práctica para encontrar la paz en un mundo frenético
Este librito, escrito por uno de los autores de la terapia cognitiva basada en mindfulness (MBCT, por sus siglas en inglés), junto al periodista científico Danny Penman, se estructura, al igual que los programas MBCT y MBSR, como un curso de 8 semanas. La obra está concebida como una manera sencilla y eficiente de llevar los beneficios del MBCT a un público amplio.
En el primer capítulo, los autores señalan una serie de beneficios de la meditación mindfulness, así como una serie de mitos asociados con la palabra "meditación".
Entre los beneficios, destacan los efectos cognitivos y emocionales, como la mejora de la memoria, la reducción de la depresión y de la irritabilidad. También, reduce los indicadores del estrés crónico, refuerza el sistema inmunológico, reduce el impacto del cáncer y del dolor crónico, y tiende a mejorar las relaciones interpersonales.
Entre los mitos que se pretenden derribar, encontramos la idea de que la meditación es una religión. Por el contrario, es una práctica abierta tanto a personas religiosas como no religiosas, entendida simplemente como "un método de entrenamiento mental" (p. 20).
jueves, 1 de febrero de 2018
El saber de no hacer lo que te apetece y de hacer lo que no te apetece
Hay mucha sabiduría encerrada en no hacer lo que nos apetece, así como en hacer lo que no nos apetece. Hay mucho que aprender de esas opciones, pero parte de esa sabiduría radica también en ser conscientes de sus riesgos y discernir cuándo pueden ser un error. La clave está en tener control real sobre ellas. Cuando se deben al miedo, a la evitación, o al control que ejerce otra persona, entonces puede ocurrir que no aporten sabiduría sino ignorancia y dolor.
Y recuerda: No todo lo que te hace sentir bien te hace bien.
EJEMPLOS:
-Podemos sentir el impulso de hacer algo (como coger el móvil o coger un cigarro para fumar) y decidir no hacerlo o, al memos, postponerlo unos minutos, mientras observamos qué está pasando por nuestra mente y/o en nuestro cuerpo.
-Conectados con el caso anterior se encuentran los "liberadores de hábitos". Podemos tratar de hacer cosas diferentes a las habituales o de una manera diferente a la habitual. ¿Para qué?
Pues, por ejemplo,
-para mejorar nuestra flexibilidad psicológica,
-para ampliar nuestra perspectiva,
-para aprender sobre nuestros hábitos y nuestros automatismos,
-para extender nuestra experiencia,
-para refrescar nuestra mirada,
-para facilitar y expandir la conciencia (al hacer conscientemente algo que normalmente hacemos sin prestar atención o en "piloto automático", o algo que damos por supuesto).
-Otro ejemplo lo proporciona la DBT (Dialectical Behavior Therapy: la terapia dialéctica conductual de M. Linehan), una de cuyos elementos (habilidades) consiste en identificar la emoción que experimentamos, junto al deseo o el impulso asociado a esa emoción, y actuar de manera contraria. Por ejemplo, en el caso de la tristeza, podemos sentir el impulso o la tendencia a aislarnos, la acción contraria sería pedir ayuda o acercarse a la gente (este fenómeno es reconocido prácticamente por cualquier psicólogo). En el caso de la ansiedad, la tendencia sería escapar de la situación que provoca la ansiedad y evitarla en el futuro, la acción contraria sería permanecer en la situación y colocarse en ella en el futuro. Aquí podemos apreciar cómo este "saber" se materializa en prácticas (auto)educadoras y/o terapéuticas (que también pueden observarse en otros modelos psicoterapéuticos).
-Sheri Van Dijk aboga por este tipo de actitud en Calming the Emotional Storm: "For some reason, many of us seem to believe that we have to feel a drive or desire to do something before we can do it; if we don´t feel like doing it, then we can´t" (p. 148). "...[Y]ou have to throw out the idea that if you lack motivation for something, you shouldn´t do it! Especially when your mood is low or you have problems with anxiety or anger, you can´t wait to feel like doing things" (p. 149).
-Un caso algo distinto es el de las prácticas estoicas tendentes a fortalecer el carácter y desarrollar el autocontrol (que también manifiestan esa dimensión educadora).
-Sonja Lyubomirsky en su libro Los Mitos de la Felicidad nos ofrece un ejemplo sobre las relaciones de pareja al comentar la posibilidad de un "exceso de positivismo": "las parejas conflictivas necesitan controlar y reconocer sus problemas (aun cuando hacerlo les ocasione malestar o insatisfacción de manera pasajera) para poder abordarlos" (p. 71).
Por último, subrayar que se trata de una práctica deliberada y plenamente consciente, basada en decisiones, que no debe convertirse, por tanto, en una excusa para ceder el control sobre nuestra vida.
* Algunas de las ideas que Joseph Goldstein y Jack Kornfield menionan en torno a la noción de renuncia conectan directamente con la propuesta de esta entrada del blog:
- "Pero, además de renunciar a aquellas acciones que no resultan útiles ni saludables, también debemos ejercitar la renuncia para no identificarnos con nuestros temores y nuestras inhibiciones".
-"Una mente incontrolada se parece a un niño caprichoso que se halla siempre presto a las rabietas y los antojos. Pero lo que ciertamente necesita, en uno y otro caso, es acometer de manera amable la disciplina de comprender que, en ocasiones, lo más apropiado es decir no [...], nosotros tampoco tenemos por qué consentir cada deseo y cada impulso que aparezca en nuestra mente". Y añaden una significativa puntualización: "Tenemos que aprender a decir no a nuestra mente de un modo amable y jovial" (Vipassana, pgs. 170 y 171).
miércoles, 24 de enero de 2018
El poder curativo de la naturaleza
- Charla de Marc Berman sobre:
The Restorative Benefits of Interacting with Nature
- Véase, también, el trabajo de Mark Coleman sobre la meditación en relación con la naturaleza, por ejemplo: Awake in the Wild Nature Meditation
- Sobre la investigación empírica en este tema: la siguiente revisión se centra en lo que los japoneses llaman "Shinrin-yoku" (que suele traducirse por "baños de bosque" o "imersión en el bosque"):
The physiological effects of Shinrin-yoku (taking in the forest atmosphere or forest bathing): evidence from field experiments in 24 forests across Japan
Un artículo más reciente sobre la temática de esta entrada:
Immersive Nature-Experiences as Health Promotion Interventions for Healthy, Vulnerable, and Sick Populations? A Systematic Review and Appraisal of Controlled Studies
- Un libro que no he leído (aún) pero que parece interesante:

- Un libro que no he leído (aún) pero que parece interesante:
martes, 16 de enero de 2018
Cómo alimentamos nuestra mente
Mediante la atención gestionamos lo que damos a nuestra mente (o a nuestro espíritu), es decir,
la atención determina, en gran medida, cómo nutrimos nuestra mente. Podemos seleccionar con qué la alimentamos
o con qué la envenenamos, o bien dejar que la atención sea únicamente
presa de los estímulos externos, muchos de ellos construidos con ese
objetivo: llamar o atraer nuestra atención para así "vendernos" algo
(tanto en sentido literal como figurado).
¿Qué ofrecemos a nuestra mente? ¿Qué miramos? ¿Qué escuchamos? ¿Qué tipo de palabras y de discurso -verbal o no verbal- permitimos que llegue a nuestra mente?
También, podemos seleccionar determinadas actividades, distinguiendo, entre aquellas que nos nutren y aquellas que nos empobrecen de alguna manera o cuyas propiedades no son las que deseamos "ingerir".
Otra manera de enfocar este tema se refleja en la pregunta ¿De qué modo regamos las semillas que hay en nuestro interior y qué semillas regamos? (v., el capítulo 9 de Plantando Semillas de Thich Nanh Hanh y la comunidad Plum Village).
NOTA: La expresión "espíritu", tal y como aquí la utilizo, no implica ningún compromiso ontológico o religioso.
-Sobre el tema de esta entrada es intersante considerar la noción de sesgo atencional (v., por ejemplo, The modification of attentional bias to emotional information: A review of the techniques, mechanisms, and relevance to emotional disorders).
¿Qué hacemos con los pensamientos?
Durante la meditación no tratamos de dejar de pensar o de suprimir los pensamientos. Que surjan pensamientos es parte de la meditación. En la meditación notamos que esos pensamientos han aparecido y llevamos la atención a la respiración (o al objeto elegido) una y otra vez, con paciencia y amabilidad. Lo que sí ocurre es que el pensamiento, y la mente en general, tienden a calmarse al focalizar en la respiración (o en otros objetos apropiados). Frecuentemente, cuando comenzamos a tomar conciencia de nuestra vida mental lo primero que notamos no es precisamente calma, sino que nos damos cuenta del torbellino de la mente, de la fuerza o de la magnitud de ese torrente de pensamientos, imágenes, y sensaciones. Normalmente, no se debe a que la meditación haya provocado ese torbellino o haya incrementado la fuerza o el caudal de de ese torrente de pensamientos y emociones, lo que ocurre es que estamos tomando conciencia, dándonos cuenta, de algo que ya estaba ahí pero que nos pasaba, en mayor o menor medida, desapercibido al no prestrarle (suficiente) atención.
Cuanto practicamos la unión de la mente y el cuerpo, de la vida y la conciencia, a través de la respiración, ejercitamos la capacidad de soltar el pensamiento, pero también podemos dejar que el pensamiento surja y fluya libremente, ejercitando la capacidad de observar el pensamiento, así como cualquier contenido de la conciencia [Cf. samatha/vipassana].
OBSERVAR LOS PENSAMIENTOS
Considerar los pensamientos como meros eventos mentales implica tomar cierta distancia con respecto a ellos, incluso a veces no tomarlos en serio, pero no significa que los pensamientos pierdan por completo su capacidad de resultar útiles para resolver problemas. Por el contrario, es una vía para aprender a usar esta capacidad de los pensamientos de una manera más eficiente.
PROCESO VS. CONTENIDO
Harvey B. Aronson plantea la cuestión del siguiente modo: ¿Perseguimos los objetivos de desarrollar la concentración y comprender los procesos de nuestra mente o bien buscamos los detalles del contenido de nuestra experiencia? Según este autor, la primera opción sería la que corresponde a las instrucciones budistas tradicionales, mientras que la segunda estaría más en consonancia con nuestro valor cultural (occidental) de conocerse a sí mismo (Buddhist Practice on Western Ground, p. 45).
Tras un informado análisis, el autor concluye que ambas aproximaciones pueden ser útiles, sin embargo, recomienda decidir cuál de ellas vamos a utilizar antes de "sentarnos" (hablamos de meditación formal en este caso) y tratar de mantenerla en la medida de lo posible.
En mi opinión, es preferible desarrollar en primer lugar la capacidad de observar los procesos, así como las técnicas de desidentificación, y, posteriormente, introducir la opción de los contenidos.
LOS PENSAMIENTOS COMO SÍNTOMAS
En MBCT se propone considerar los pensamientos automáticos/negativos como síntomas de la depresión. Desde una perspectiva más amplia ("pensamientos comunes que nos asaltan cuando nos sentimos alterados, estresados, infelices o agotados"), Mark Williams escribe:
"Tomar conciencia de que esos pensamientos son síntomas de estrés y agotamiento, no hechos ciertos, te permite tomar distancia. Y de este modo dispones del espacio necesario para decidir si te los tomas en serio o no" (Mindfulness, p. 138).
Cada Experiencia es Única
Esta comprensión favorece la "mente de principiante" y es favorecida por ésta. También, facilita la conciencia frente al automatismo y al "dar por descontado".